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20 años desaparecida

La historia de Jocelyn nació de una simple pregunta qué pasó con la niñita que fue titular hace 20 años.

Narciso Donoso se fijó en este titular hace un par de semanas y se hizo esta pregunta ¿Qué pasó con Jocelyn? Me encargó a mi responder y averiguar lo que más pudiera.

Lo cierto es que la historia de Jocelyn no es la única. Si uno revisa la página de investigaciones, existen una gran cantidad de rostros y nombres de niños y jóvenes que hace veinte años se perdieron y que aún no son encontrados.


Iquiqueña lleva veinte años desaparecida


Para Yeliza Esquivel Brito el 4 de junio fue un día oscuro y tuvo que ocultar el llanto ante sus cuatro hijos. Es una manera de protegerlos ante el dolor que la acongoja hace veinte años y que, especialmente, ese día se vuelve insufrible. En la madrugada del 4 de junio de 1986, Yeliza Esquivel, perdió a su hija mayor Jocelyn Olivares, que en ese tiempo estaba a punto de cumplir cuatro años de edad. Hace veinte años desconocidos le robaron a su hija y a pesar de todas las investigaciones y de tanto insistir en tribunales y en las policías, nadie ha podido encontrarla.

En junio de 1986 la desaparición de Jocelyn, esta niña de cuatro años, tez blanca, ojos claro y un largo cabello rubio, ocupó en varias ocasiones la primera plana de La Estrella de Iquique. Por varias semanas periodistas de este diario reportearon la extraña desaparición y ayudaron en la búsqueda que se realizó en todo Iquique y que lideró su madre. En los días siguientes a su desaparición Yeliza Esquivel repartió volantes por todos los puntos de la ciudad, conversó con todas las personas que podrían tener algún dato, golpeó puertas en Carabineros e Investigaciones, pero ninguna de estas diligencias lograron devolverle a su hija.

PENSION

Según lo que se consignó en las publicaciones de La Estrella, Jocelyn desapareció en la madrugada del 4 de junio desde una habitación que su madre arrendaba en una pensión ubicada en calle Esmeralda, en pleno barrio Boliviano. Su madre, de 26 años entonces, se levantó cerca de las siete de la mañana y se dio cuenta que la cama estaba vacía. Jocelyn desapareció en pijama y descalza. La búsqueda comenzó dentro de la misma pensión. Todos despertaron, pero nadie tenía a la niña. A primera hora fue a carabineros para dejar la denuncia. En los artículos sólo se consignó que la presunta desgracia se hacía después de 24 horas de desaparecida la personas.

El 6 de junio la Estrella publica la primera hipótesis que barajaba la madre. Ya en ese momento las policías habían iniciado las pesquisas para investigar a los inquilinos y a todos quienes conocían a la menor. Sin embargo la madre afirmó que sus sospechas recaían en tres bolivianos que se habían acercado días atrás a Jocelyn y que habían intentado ganarse la confianza de la menor. Estos ciudadanos bolivianos dejaron la ciudad al mismo tiempo que la desaparición de la menor. Ya en ese entonces las sospechas sobre el padre de la niña habían sido descartadas, Edward Olivares vivía en Santiago y viajó a Iquique para participar en la búsqueda de la menor. En ese momento fotocopias con la imagen de Jocelyn circulaban por todo Iquique. Y de esta manera comenzaron los reportes sobre personas que habían visto a la niña en distintos puntos del país. La que cobró más repercusión fue la versión que vieron a Jocelyn en Providencia junto con dos mujeres que le estaban comprando ropa a la niña. Luego las sospechas recayeron sobre la propia Yeliza Esquivel. Ella se defendió en ese tiempo. Afirmó que estaba consciente que "ella era una sospechosa", pero que en definitiva ella no había ni regalado ni vendido a su hija.

Siguió con su búsqueda. Aparecieron artículos en La Estrella que insistían en la desaparición. El último artículo se publicó al mes siguiente. Luego nada más se supo.

VECINOS

Veinte años después, la intersección de Esmeralda con Juan Martínez continúa con una alta presencia de residenciales y pensiones. Existen pocos vecinos que vivían en el sector durante 1986. Todos ellos prefirieron mantener el anonimato para evitar problemas. Sin embargo, recuerdan claramente el hecho. "Se robaron a una niñita, dicen que fueron unos bolivianos", afirma una vecina. Al frente otra residente supone que en realidad la madre vendió a su hija, pero que no está segura.

En la pensión donde ocurrió la desaparición no tienen ningún antecedente. Existen nuevos dueños hace diez años y la funcionaria con más años en ese trabajo, nada sabía de esta desaparición. En la otra residencial donde alojaban los ciudadanos sospechosos de robarse a Jocelyn se repitió la misma situación: nadie sabía sobre esa historia, pero todos la conocían en cierto grado.

INVESTIGACIONES

Luego de veinte años y sin conocer el tribunal donde estaba guardada la causa, es difícil conocer qué ocurrió con este caso. En Policía de Investigaciones carecen de mayores antecedentes. De acuerdo por lo informado por el jefe de la Brigada de Homicidios, Hugo Bórquez, el nombre de Jocelyn Olivares Esquivel no aparece en la nómina de personas desaparecidas.

La Brigada de Homicidios en Iquique tiene la responsabilidad de investigar cada una de las denuncias por presunta desgracia que llegan hasta la fiscalía. "Cada una de ellas es investigada. Se empadronan a amigos y familiares, se averigua las condiciones en que ocurrió la desaparición y se entrega un informe".

Este trabajo absorbe tiempo y personas y se hace en forma exhaustiva. Es una de las consecuencias que arrojó el caso del sicópata de Alto Hospicio. "Es un tema sensible para la comunidad".

Más de 80 por ciento de los casos corresponden a abandono de hogar por adolescentes que van desde lo 14 a 18 años. Estos casos no se extienden por más de dos semanas. Los menores son ubicados y entregados a sus padres o simplemente son los mismos afectados que regresan a sus hogares.

Luego está el 20 por ciento restante que son más complicados de resolver y que corresponden a adultos. "Es muy extraño que un menor de tan poca edad desaparezca de esta manera".

CASOS

En Iquique la Brigada de Homicidios toma los casos de presunta desgracia. Si este derive en un abandono de hogar efectivo pasa a otras reparticiones encargada de áreas más específicas como la Brigada de Delitos contra Menores.

En Santiago existe la Brigada de Investigaciones Especiales, Bipe, que se encarga de la desaparición de persona. En el sitio institucional de la policía www.investigaciones.cl ofrece información sobre este tema y dan una dirección de correo electrónico. También aportan la información que manejan a una gran base de datos que se puede revisar directamente en http://cl.missingkids.com. Se puede buscar por nombre, año, lugar o edad de los menores perdidos. Al realizar una búsqueda en este sitio no se encontró ningún antecedente sobre Jocelyn y su caso.

También existe una fundación que se encarga de mantener información sobre estos casos. En perdidoschile.cl tampoco tienen información de Jocelyn.
Testimonio de una madre acongojada

Yeliza Esquivel vive en calle Tiliviche junto a cuatro de sus hijos. Ella es la jefa de hogar y trabaja como auxiliar de aseo en un jardín infantil de Alto Hospicio. Su jornada laboral comienza temprano en la mañana. Da desayuno a sus hijos Jean Paul (18 años), Michael (16), Jonathan (14) y Franco (12). Luego va a trabajar y regresa rápidamente a la hora de almuerzo para atender a sus hijos. Luego vuelve al jardín y permanece en su trabajo hasta pasadas las 18 horas.

Son pocas las personas que saben sobre la desaparición y su hija mayor, Jocelyn. "Mis hijos saben todo. Ellos saben que tienen una hermana mayor que me la robaron. Nadie en el trabajo sabe sobre mi historia, pero creo que les voy a contar ahora".

Yeliza mantiene su fortaleza. No le gusta andar contando esta historia que marcó su vida. "Pero tampoco la oculto o la olvido. Siempre me acuerdo de mi hija y de cómo me la robaron".

Hace cinco años que dejó de visitar los tribunales de justicia. Perdió la esperanza, afirma que por esa vía no encontrará a su hija. Dice estar desilusionada de la policía y carabineros y recuerda con amargura esa mañana cuando fue donde la policía y no la tomaron en cuenta. "Vuelva en 24 horas y ponemos la denuncia por presunta desgracia", fue la respuesta que recibió en ambas instituciones.

Ella considera que se perdieron horas valiosas que quizá hubiesen ayudado en la investigación. "Comenzaron a moverse muy tarde. Ellos comenzaron a investigar porque yo insistí mucho, lloré en los cuarteles y pedí que me ayudaran".

Las policías comenzaron a moverse tarde. Empadronaron a todas las personas de la residencial, pero parte de esas personas ya habían dejado el inmueble cuando llegaron a investigar. "Hablaron con todos mis familiares que viven en distintas partes del país, con amigos cercanos y lejanos, con gente que conocía, pero que no la veía hace años. Preguntaron a todos, pero nada sacaron en blanco".

Sobre los tres ciudadanos bolivianos que se acercaron a Jocelyn los días previos a la desaparición, afirma que los detectives fueron a la residencial donde alojaban. Revisaron los libros y ubicaron nombres. Sobre la base de estos datos, determinaron que esas personas se registraron con nombres falsos. Nunca salieron de Chile y virtualmente nunca existieron.

Surge un nuevo antecedente. Yeliza tiene sospechas de la hermana de su pareja en ese entonces. Afirma que su cuñada siempre le tuvo resquemores por mantener una relación amorosa con Edward. Esta mujer era bailarina de un local nocturno y siempre mantuvo contacto con ciudadanos bolivianos..

A los tres meses la hermana de su pareja dejó la ciudad y se radicó en Bolivia. Eso despertó sospechas de Yeliza. Al año siguiente su cuñada regresó a Chile en estado grave. La pareja que tenía en el país vecino la golpeó salvajemente y quedó con secuelas neurológicas. Meses después, Yeliza fue a visitarla. Estaba consciente y podía hablar. Yeliza le pregunto si ella sabía quién se había robado a Yocelyn. "Ella nunca me quiso responder, me decía no con la mano, me dijo que no quería hablar de ese tema, que más rato, que no sabía, que estaba cansada, se hacía la loca".

La encaró en varias ocasiones y nunca recibió una respuesta clara. Su cuñada falleció hace un par de años. "Si algo sabía sobre el caso, se lo llevó a la tumba".

VERSION

Yeliza Olivares recuerda con amargura esa noche. Ella vivía con su hija en una pieza. En el mismo pasillo arrendaba su pareja de ese momento y en un piso superior vivía un tío de Jocelyn. Esa noche arropó a su hija, la dejó en la cama durmiendo y ella dejó la habitación cerca de las 12.30 y pasó la noche con su pololo. Cerca de las siete de la mañana regresó para despertar a su hija, darle desayuno y llevarla a un jardín infantil que quedaba cerca de Cavancha. En la habitación no estaba. Fue a la pieza de su hermano a preguntar si estaba allá. Tampoco. Comenzó a desesperarse y despertó a cada una de las personas que alojaron en la pensión esa noche. Nadie vio nada.

La señora encargada de la pensión y que también hacía aseo, despertaba cerca de las 6 de la mañana. Durante la noche nadie controló el ingreso o salida de las personas. Era de libre acceso. Una mujer que alojó en la habitación al frente de la pieza de Jocelyn afirmó que sintió entre sueño que alguien avanzó por el pasillo. Se sintieron tacos al golpear el piso y un suave murmullo de un bebé medio dormido. Esa vecina vio que alguien pasó por el pasillo con un bulto. Nada más.

Después Yeliza se dio cuenta que su hija desapareció con el pijama puesto y descalza. En la habitación faltaba una frazada. Supone que con eso ocultaron a la niña.

Pasaron los días y ella comenzó una campaña para ubicar a su hija. "Todos la vieron por todos lados, pero nadie dio un dato específico".

Cada vez que acudía al tribunal era el mismo trámite: ningún resultado. "Siempre me preguntaban si había averiguado algo o si tenía algún sospechoso para investigar. Querían que les diera los resultados yo y ellos no se movían". Así pasaron los días, las semanas y los meses.

La angustia y tensión de los primeros días se fue diluyendo, pero el dolor seguía igual. Han pasado veinte años y el dolor persiste. Puede que lo oculte frente a sus hijos, pero la ausencia de su hija mayor aún la acongoja. "Yo nunca les he ocultado nada a mis hijos, les he dicho que tienen una hermana mayor".

Ha soñado dos veces con Jocelyn. La primera vez Yeliza soñó que viajó con su hermana al sur. "Osorno o Valdivia. Llegamos a una casa que alojaba a niños y niñas. Había harta gente en el patio. Miraba y ahí estaba Jocelyn de 15 años. Estaba linda. Me sonrío y me dijo por fin viniste a buscarme. Y yo le respondo que siempre la he estado buscando".

El segundo sueño Yeliza vio a su hija Jocelyn como si tuviera 20 años, una mujer adulta. Yeliza estaba en una casa del barrio El Colorado. Golpean la puerta y aparece ella junto a todos los medios de comunicación. "Ella me dice mamá ya te encontré".

Yeliza nunca ha perdido la esperanza de encontrar a su hija. Para esta entrevista nos contactamos con su vecina. Le dejamos un mensaje. "Cuando supe que La Estrella me estaba buscando pensé que habrían encontrado a mi hija. Me vecina me dijo que no me ilusionara tanto".

Luego de 20 años de espera Yeliza Esquivel no cree en la justicia y en la habilidad de las policías para investigar este caso. A pesar de ello no pierde la esperanza que algún día se encontrará con su hija.

"Yo sé que está viva. Lo sé como madre. No sé si está en Chile o en el extranjero, si la tiene un matrimonio o está sola. Pero sé que está viva".

Yeliza mantiene en la esperanza gracias a un simple hecho. "Yo le enseñé a Jocelyn muchos datos. Era inteligente, sonriente y se daba con todos. Era muy sociable. Tenía tres años pero y sabía su nombre completo, el nombre de su mamá, de su papá, su edad y donde vivía".

Sostiene que estos datos están almacenados en la mente de Jocelyn y que en algún momento ella recordará o muy dentro de ella su nombre Jocelyn Lady Olivares Esquivel retumbará en su mente y recodará que ella es de Iquique y que tiene una madre que la está esperando.

A pesar de los años, Yeliza Esquivel Brito, de 46 años, aún espera que su hija aparezca en algún lugar del mundo y busque a su madre. Yeliza ya enfrentó al igual que en los últimos veinte años la desaparición de su hija el 4 de junio de 1986. Ahora esta dueña de casa y trabajadora de Alto Hospicio espera que llegue el próximo 21 de agosto. Ese día Jocelyn cumplirá 24 años y su madre la recordará y mantendrá la esperanza que algún día encuentre a su hija perdida.

Publicado en La Estrella de Iquique

Editado con BlogDesk.


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