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El auge de Iquique


Capítulo 5: Iquique, 10.000 años de historia

Iquique 1861 presentaba un gran desarrollo en la zona portuaria. La ciudad tenía una extensión de 25 cuadras. el plano de la ciudad fue confeccionado por Ramón Escudero.


Según las investigaciones del historiador iquiqueño Leonel Lamagdelaine, Iquique no tuvo un desarrollo significativo hasta mediados del siglo XIX.
En los primeros años de ese siglo, sólo era "una pobre caleta de pescadores".
La zona oriente, más cercana a la costa, se encontraba prácticamente deshabitada. La construcción más separada de la playa era una casa de piedra de un piso edificada en 1768. de acuerdo a los archivos se ubicaba en lo que hoy es la intersección de Luis Uríbe con Bolívar y pertenecía a la familia Cuadros, quienes tuvieron la autorización del rey de España para explotar el guano de la isla que hoy conocemos como Serrano.
En 1832 esta casa fue vendida a Atanasio Tnaxas con su "buitrón" que era un patio para el depósito de minerales. En el terreno en el que actualmente se encuentra la Aduana había otra casa de piedra que perteneció a María de Eleustondo. Frente a esta propiedad se encontraba la celta de desembarco por donde se realizaba el escaso comercio que tenía Iquique.
Había también otro edificio de piedra en las vecindades actuales de calles Pedro Lagos y Serraño. Se supone que ahí estaba la primera iglesia de Iquique; junto a ella, se ubicaba el Cementerio.


Desarrollo Urbano de Iquique


A juicio de la especialista en el patrimonio iquiqueños, Cora Moragas, a comienzos del siglo XIX, la ciudad no ofrecía ningún atractivo para las principales familias de la provincia, quienes permanecían asentadas en los valles y oasis interiores.
Sólo fue a partir de 1830 cuando el puerto de Iquique cobró importancia debido a los primeros embarques de salitre. Esta actividad generó posteriormente la construcción de nuevos edificios fiscales y residenciales. Los extranjeros dueños de minas de plata o de yacimientos salitreros se instalaron en el barrio residencial "La Puntilla" . En el barrio "El Morro", vivían los mestizos, y los indios y negros en la Península de Cavancha.
En 1830 los embarques se hacían desde la playa en balsas de cuero de lobo. Poco después se construyeron los primeros muelles formales para facilitar la operación en pequeños botes.
El poblado de Iquique comenzó a presentar en un corto lapso el panorama de un sitio animado por un continuo movimiento portuario y por un incipiente comercio.
En 1840 los registros indicaban un crecimiento espontáneo hacia el este y el sur; partiendo del antiguo trazado que avanza desde el puerto.
Ancestrales caminos prehispánicos reutilizados durante la Colonia, determinaron las direcciones de las primeras calles. El primer camino central llegaba al puerto por la costa desde Bajo Molle (calle Pedro Lagos), bajando los cerros desde Alto Hospicio (Latorre) y desde la Quebrada de Huantaca (Calle Sotomayor).


- Calle de la Aduana, actual Aníbal Pinto, tenía una gran actividad comercial y portuaria. Su desarrollo estuvo ligado íntimamente a la producción salitrera en la pampa.
- El alumbrado público de Iquique era conformado por lámparas a gas. En tanto que las casas eran iluminadas con diferentes tipos de combustible, desde aceites, hasta alcohol. Todo dependía del nivel económico de la familia.

Terremotos y Maremotos en Iquique


El rápido avance del puerto fue detenido por constantes catástrofes naturales y grandes incendios que hicieron estragos dentro de la población. El 13 de agosto de1868 ocurrió el gran terremoto de Iquique que también afectó Arequipa, Moquehua, Tacna y Arica. El sismo derrumbó en iquique decenas de casas y la posterior salida de mar provocó grandes daños estructurales en el puerto. 

Pero la destrucción trajo algo positivo. El precio del salitre aumentó de 10 a 15 chelines, lo que generó mayores divisas ante la escasez obligatoria del mineral. Este fue otro factor que incidió en el crecimiento de las oficinas salitreras. 

Es así como entre 1870 y 1877 aumentó en forma explosiva la demanda de salitre en Perú y Europa. En 1875 fondearon mil 249 barcos en Iquique. 

Ese mismo año, en la madrugada del 8 de octubre, se registró un incendio de proporciones que destruyó 20 manzanas de la ciudad. 

Luego en 1877 un nuevo terremoto se sintió en Iquique y Patillos, dejando nuevamente el puerto sumido en la destrucción. Dos años después, las crónicas establecen para el 9 de mayo de 1879 otro tsunami que afectó las instalaciones portuarias, destruyendo muelles. 

En 1880, la historia se repite durante la Guerra del Pacífico cuando Iquique llevaba pocos meses ocupada por tropas chilenas, un incendio de proporciones épicas consumió en unas cuantas horas treinta manzanas del centro de la ciudad. El siniestro redujo considerablemente la capacidad comercial y mercantil de la ciudad, como también su número de habitantes. 

Ya para ese entonces el conflicto bélico entre Chile, Perú y Bolivia había causado cambios en la tranquila vida de la gente iquiqueña. 

Los terremotos en el siglo XIX provocaron grandes cambios en el paisaje urbano de Iquique. Varias edificaciones históricas desaparecieron en esta época.



La odisea del agua


El agua siempre ha sido un bien escaso en Iquique. Más aún cuando comenzó el desarrollo de las faenas mineras en Huantajaya y posteriormente en la pampa salitrera. El agua era traída por barco o en mula desde Pisagua, Pozo Almonte y Arica. 

En 1764 el irlandés Antonio O'Brien fue el primero que intentó organizar un suministro constante de agua potable. Su iniciativa fracasó. Sólo hasta mediados del siglo XIX cuando llegaron los primeros inversionistas dedicados exclusivamente a este rubro, la ciudad pudo contar con este servicio en algunos de sus barrios. 

En 1840 Bernardo Digoy instaló en Iquique la primera máquina para condensar agua de mar y catorce años más tarde, se contabilizadas tres de estos dispositivos. Sin embargo, el servicio era irregular. Aún era común traer agua desde Valparaíso o importar hielo desde Lima. 

En 1856 instalaron en Cavancha una máquina para hacer hielo. Además de atender a Iquique, cubría los pedidos de Lima, Guayaquil y Panamá. 

Fue el ingeniero Federico Torrico quien realizó las primeras prospecciones en la región y determinó que las napas subterráneas de Pica eran las mejores para el consumo humano. Sin embargo, el intento de llevar agua desde la pampa a la costa fracasó por falta de recursos por parte del gobierno peruano. Luego vendría la Guerra del Pacífico y con ello el atraso en los planes de dotar a la ciudad de agua más limpia. 

Durante la Guerra incluso hubo bloqueo para que las desalinizadoras llevaran el líquido hacia otros destinos, como también los embarques que ingresaban a la ciudad. 

En 1890, la empresa “The Tarapacá Water Works” transportó el suministro a través de cañerías desde las vertientes de Pica, motivando de esta manera la disminución de los cultivos de viñedos en el oasis. La inversión tuvo un costo de 400 mil libras. El servicio era autorizado por la Municipalidad de Iquique y ofrecido por la empresa que era de propiedad de Thomas North, llamado el rey del salitre. 

Siglo XX


A fines de la década de 1910, sólo el 17 por ciento de la población iquiqueña contaba con cañerías de agua potable a domicilio. El resto de la gente debía obtenerla a través de revendedores. En 1920 el ministerio de Industria y Comercio inició obras para ampliar el servicio a toda la ciudad. 

En 1940 el gobierno creó la Dirección de Obras Sanitarias, DOS, quien amplía la red regional. En 1977 surge Sendos y en 1990 se constituyó la empresa de Servicios Sanitarios de Tarapacá, Essat, que corresponde a una sociedad anónima abierta. En 1999 Essat anunció la puesta en marcha de la aducción de El Carmelo. Esta instalación, en conjunto con el sistema Canchones, aseguró el suministro de agua potable hasta el año 2040. 

La única manera de llevar agua a las casas iquiqueñas era través de carretas especiales que ofrecían sus servicios por todas las calles de la ciudad


Inmigrantes en el siglo XIX


En 1835, Charles Darwin en su visita a Iquique había estimado la población de la ciudad en 1.000 habitantes; sin embargo, hacia el año 1876 Iquique ya sobrepasaba los 19.000 habitantes. Por esta época fueron construidos nuevos edificios fiscales y particulares, ya que muchos habían sufrido daños en el maremoto y terremoto de 1868. Entre los nuevos edificios destacan el de la Aduana, levantado en 1871, y la torre del reloj de la Plaza de Armas, de 1877; la cual originalmente se ubicó frente a la calle Luis Uribe, siendo trasladada al centro de la plaza en 1899.

Otra manera de analizar el nivel cosmopolita de Iquique durante el siglo XIX lo entrega el historiador Carlos Donoso.

Señala que entre 1895 y 1920 ciudadanos de 39 nacionalidades habitaron en el Departamento de Tarapacá. “Eran técnicos contratados por la industria salitrera, aventureros en busca de riqueza, fugados de la justicia o simplemente necesitados que llegaron a la zona y se quedaron. En un periodo de 25 años la provincia fue la zona del país con mayor número de extranjeros”.

En 1895 había 735 británicos, 695 italianos, 279 austriacos. La tendencia se mantuvo entre 1907 y 1920.

Mientras gran parte de los migrantes europeos se dedicaba principalmente al comercio o eran empleados particulares, los latinoamericanos oficiaban como jornaleros.

Cualquiera sea el trabajo, sin embargo, muy pocos de los extranjeros tenían entonces intenciones de perpetuar su estada en la zona. Entre 1895 y 1907 solo se consignaron 54 solicitudes de nacionalización.

A fines del siglo XIX la inmigración inglesa era común en tierras iquiqueñas. En esta foto dos ciudadanos de procedencia británica disfrutan de Playa Brava. En ese tiempo llegar hasta este lugar era un viaje hacia las afueras de la ciudad.


Familias del salitre

El investigador Alvaro Carevic Rivera destaca el trabajo que desarrollaron algunas familias durante los primeros años del ciclo salitrero. Unidos al desarrollo de la naciente industria salitrera se encuentran los nombres de algunas de las principales familias de la época. Entre ellas hay que destacar a los Arias, Hidalfo, Carpio y Tinajas. Especial mención merece Antonio Tinajas, quien llegó a transformarse en uno de los hombres más ricos de la región.

En 1810 numerosos chilenos empezaron a incorporarse a las faenas salitreras y trabajaron en todos los niveles, desde operarios hasta directivos. Uno de estos casos fue Julián Fierro, administrador general de la oficina de Negreiros y director de todas las faenas de elaboración en esa empresa.

Toda la producción marítima de salitre y de plata se transportaba por vía marítima. Esto significó el progresivo desarrollo de Iquique, que se convirtió en el principal puerto de la provincia. Mientras tanto, el curso de la emancipación americana había transformado el antiguo virreinato en la naciente república de Perú.

Desde el punto de vista local, el orden instaurado se tradujo en la emigración de algunos propietarios españoles, quienes vendieron o arrendaron sus calicheras a otros empresarios mejor relacionados con las nuevas autoridades.

Entre 1828 y 1830 los nombres más destacados en la explotación de salitre fueron los de Juan Alba, Félix Bustos, Hermenegildo García y el chileno Santiago de Zavala, vinculado a destacadas familias de Chile y Perú.

A este empresario chileno corresponde el mérito de haber efectuado los primeros embarques de salitre a Estados Unidos y a Europa. En 1830 el bergantín “Globo” llevaba el primer cargamento a Norteamérica, mientras que el “Intrépido” zarpaba hacia Francia.

Cinco años después, el comercio del salitre empezaba a generalizarse. Iquique recibía al mes tres a cuatro barcos que cargaban el producto con destino a los Estados Unidos, Francia, Inglaterra e Italia.

La presencia china


Entre los grupo extranjeros, la colonia china fue una de las más numerosas.

La presencia de ciudadanos chinos en Iquique se remonta al desarrollo de la industria del guano y luego en la salitrera. Lamentablemente en estos lugares muchos de los inmigrantes recibieron maltrato y engaño.

La vida para los chinos que trabajaron en el siglo pasado en las guaneras y minas ubicadas en las cercanías de Iquique, no fue grata. Eran “enganchados” en Oriente con la promesa de probar fortuna en América. Antes de subir al barco debían firmar un contrato que los amarraba por ocho años. Si sobrevivían ese lapso debían trabajar otro periodo similar para pagar el pasaje en barco que utilizaron.

Dormían a la intemperie, cargaban sacos de 50 kilos por estrechos senderos al borde de precipicios. Muchos de ellos morían antes de “pagar” su llegada a la zona.

La presencia de chinos de la zona se remonta a principios del siglo XVII con la llegada de barcos que traían esclavos a trabajar en las guaneras de Iquique.
Durante el siglo XIX, ciudadanos chinos llegaron a la zona atraídos por la bonanza económica que generó el salitre.

Italianos en la zona


La extracción de salitre no sólo trajo consigo el desarrollo de capitales chilenos y peruanos, sino que también provocó una fuerte inmigración del empresariado del Viejo Mundo.

En 1898 ya estaba en su apogeo la “europeización” en la industria del salitre.

El Censo Nacional de 1885 demostró que la colectividad más numerosa era la italiana con 490 habitantes, seguida por 411 inglreses y 195 alemanes.

El italiano más destacado fue Pedro Gamboni, quien en 1850, revolucionó la producción del salitre, adaptándole la fuerza del vapor y haciendo técnicamente posible su desenvolvimiento a grane scala.

La mayoría de las familias italianas desarrollaron negocios basados en el comercio con las salitreras y surtidores de variados productos en Iquique, Pisagua y otras localidades menores. Algunas de ellas, como los Solari y Sacco, mantienen aún esa tradicional actividad.

Los ingleses en Tiliviche


George Smith y John Thomas North son dos de los principales exponentes de la presencia británica en la Región de Tarapacá. Cada uno de ellos representa el perfil del inversionista europeo que llegó para amasar una fortuna a través de la explotación del salitre.

Smith recorrió la pampa buscando las vetas del mineral y al mismo tiempo realizó dibujos de alto nivel sobre las actividades de la pampa, trazó mapas de la región y describió la flora y fauna de la zona.

En tanto que North se dedicó a amasar un imperio comercial que abarcó la industria salitrera, el ferrocarril y el servicio de aguas en Iquique.

Ambas historias están íntimamente relacionadas con el desarrollo del salitre y la vida de Iquique. El punto en común de ambos hombres se encuentra en la quebrada de Tiliviche, donde se reunía la sociedad británica de esa época. Tiliviche era considerado un oasis inglés en medio de la pampa.

El estero de Tiliviche cruza la Pampa del Tamarugal permitiendo en sus alrededores la práctica de la agricultura.

La hacienda de Tiliviche perteneció desde mediados del siglo XIX a ingleses con intereses en la industria del salitre.

Aún existe la casa patronal de la hacienda con su típica arquitectura rural inglesa.

La abundante población inglesa asentada entre Zapiga y Huara, la lejanía del puerto de Iquique y la ausencia en la pampa de cementerios organizados, llevaron a la colonia inglesa a establecer un cementerio propio.

El cementerio fue fundado en 1876 y fue emplazado en la ladera norte del estero, llegando a cubrir unos 3 mil metros cuadrados.

Está cercado por una reja de fierro puesta sobre un pequeño muro de piedra estucada, cuyos barrotes terminan en puntas de flecha.

El cementerio continene más de 100 tumbas. El último entierro ocurrió en 1974. Las sepulturas están indicadas con sencillas cruces de fierro, piedra y madera.


El estero de Tiliviche cruza la pampa del Tamarugal. La hacienda es la construcción principal que resalta desde la carretera.
El cementerio de Tiliviche es un testimonio de la presencia inglesa en la zona de Tarapacá.


Los cuatro nombres de Iquique


Iquique ha tenido cuatro nombres diferentes a través del tiempo. En el siglo XVI se le denominó Puerto de Tarapacá, debido a que era la salida que tenían los poblados del interior hacia Perú y otros destinos de ultramar. En el siglo XVII se le conoció como puerto de Ike Ike, situación que coincidía con la denominación que le entregaban los nativos de pueblos originarios.

A fines del siglo XVII los españoles, denominaron a este sector como Nuestra Señora de la Concepción de Iquey, nombre que correspondía la costumbre hispánica de bautizar a las localidades con el nombre un santo patrono y luego con la identificación geográfica del lugar.

Finalmente, al comenzar el auge salitrero durante el siglo XIX la pequeña caleta y puerto recibió su actual denominación como Iquique.

El nombre de “Iquique” proviene del aymara Iquique, cuyo significado es “sueño” y “cama”. Según el profesor Eduardo Lamagdelaine, los habitantes del altiplano y la precordillera sufrían las consecuencias del gran cambio de altitud que existía entre sus aldeas y el puerto. Esto originaba un incontenible deseo de dormir cuando llegaban a la costa y por ello emplearon este vocablo para identificar la zona.

También existen otras versiones según la cual Iquique significa “dormida en el camino”.

Lamagdelaine agrega también que la palabra Ike Ike puede significar “buche” , aludiendo a los pájaros que anidaban en la ex Isla Serrano, en donde actualmente se encuentra el espigón del puerto. 

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