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Capítulo 3: Los conquistadores españoles


Los conquistadores españoles


En 1535, la expedición de Diego de Almagro atravesó la Cordillera de Los Andes para descender en el valle de Copiapó. Estuvo varios meses buscando las riquezas que se suponía tenía la comarca. Los relatos que escuchó en Perú eran falsos. Regresó con las manos vacías.
Al volver siguió la senda que muchos creen que era uno de los caminos construidos por los Incas.
Al llegar a Pica decidió quedarse un par de meses en el oasis descansando y aprovisionándose luego de su larga jornada por el descampado de Atacama.
Durante su estada, algunos españoles decidieron radicarse en el poblado e iniciar de esta manera la colonización de la zona.
En 1536 Diego de Almagro dejó a cuatro de sus hombres en Pica. Ellos fueron Juan Castro, Matías de la Fuente, Sebastián Uganzo y Ruy Díaz, quienes generaron  importantes cambios en el oasis, entre ellos el desarrollo agrícola y minero en la zona.
En 1537 Almagro volvió a Cuzco.
En 1572 el Imperio Inca despareció definitivamente.

- Diego de Almagro, en 1535 inició la exploración de Chile, que entonces era considerada un territorio aislado y de difícil acceso.
- Pedro de Valdivia, también pasó por Pica. Sin embargo, siguió hacia el sur fundando ciudades: Santiago en 1541, Concepción 1550 y Valdivida en 1552.


El impacto de la conquista


Para el dirigente aymara David Esteban Moscoso, la llegada de los españoles durante el siglo XVI produce un quiebre en la sociedad andina y en la estructura productiva del pueblo.
"Luego de la ocupación española en las zonas más bajas de la región, especialmente en los poblados de Tarapacá y Pica, la población indígena se mantuvo entre la cordillera y el altiplano; ya no bajaba tanto a la costa.
De similar opinión  es el antropólogo Olaf Olmos. El profesional explica que la administración española y la instauración de los sistemas de explotación económica españoles de encomienda y mitas, menoscabaron la organización tradicional de la nación aymara.

- La Iglesia de Matilla es un ejemplo del esplendor que tuvo el poblado durante el periodo de la presencia española antes que se desarrollar el ciclo salitrero.
- Cariquima es un gran ejemplo de la unión de dos culturas. Junto a la centenaria iglesia, pasa lo que alguna vez fue el Camino del Inca.




Encomienda en Tarapacá


Las crónicas del siglo XVI establece que Francisco Pizarro entregó a varios de sus capitanes y soldados "encomiendas" (terrenos para la explotación y un grupo de indígenas para el trabajo, los cuales debían ser evangelizados) como recompensa por su participación en la conquista del Imperio Inca.
Uno de ellos fue Lucas Martínez Begazo quien recibió un extenso territorio que incluía las quebradas del interior y la caleta de Ike Ike. El encomendero se instaló en la quebrada de Tarapacá, en lo que actualmente son las ruinas de Tarapacá Viejo. Desde allí organizó a los indígenas para que prestaran sus servicios a la corona española y pagaran tributo al encomendero, quien se encargó de su adoctrinamiento religioso.
El aumento de la producción agrícola en Tarapacá, Locumba, Sama, Camiña, Lluta y Azapa obligó a una mayor extracción de guano desde la actual Isla Serrano.
Su trabajo permitió en pocos años, que sun barco de su propiedad iniciara en 1.541 viajes continuos por toda la zona entre Perú e Ike Ike, pasando por las caletas de Pisagua Viejo y Arica.
Sin embargo, a pesar de esta actividad la población indígena se mantuvo estática.
En la costa, desde Pisagua hasta El Loa, parte del corregimiento de Arica, el número de habitantes osciló entre las 300 y mil personas durante el siglo XVI.

- Desde la quebrada de Tarapacá hasta la costa de Ike Ike se extendió la primera "encomienda" que existió en esta zona.
- El poblado de Tarapacá fue el centro de la actividad agrícola y minera durante los primeros años de la conquista española.


División administrativa


El Corregimiento de Arica, dependiente de la Provincia de Arequipa, fue establecido el 17 de agosto de 1565 por le gobernador de Perú, Lope García Carrasco. De esta unidad administrativa dependían los tenientazgos o Distritos de Tacna, Tarapacá y Locumba.
En el siglo XVII los Corregimientos estaban divididos en Repartimientos, cada uno con un pueblo cabecera, cacique de indios y administración hispana. Estaban Arica, que dominaba el valle de Azapa, Codpa con gobierno de todos los "pueblos de indios" de la sierra y el altiplano; Camiña que alcanzaba hasta Isluga, Tarapacá y los alrededores de la quebrada; Sibaya con poblaciones del Alto Tarapacá y Pica que abarcaba hasta Huatacondo.

Evangelización


La labor pastoral de la Iglesia Católica estaba presente entre "pueblo de indios", fundando las primeras Capillas. De esta manera configuraron el panorama poblacional y administrativo del territorio.
Aparecen los curatos estables, divididos en parroquias fundadas desde 1620 y dependientes del Arzobispado de Arequipa. Fiel testimonio del trabajo evangelizador son las 60 capillas y campanarios, construidos en aquella época, que subsisten en la Primera Región.

- Aún existen algunas viviendas de la época colonial en San Lorenzo de Tarapacá. Fueron construidas en las últimas décadas del siglo XVIII.
. La iglesia y campanario de Tarapacá fueron declarados Monumentos Nacionales en 1951. Ambas construcciones son testimonio de la importancia que tuvo el poblado durante los primeros años de asentamiento hispano en la región.


Pueblos de Indios


De acuerdo a la política española, los indígenas debían ser reducidos en "pueblos de indios".
La arqueóloga e historiadora Cora Moragas estima que a partir del siglo XVI la aldea indígena que hoy se denomina  Tarapacá Viejo, ubicada al costado sur de la quebrada y que estaba siendo habitada por la población nativa aproximadamente desde el siglo XIII D.C. se constituyó en un reducto indígena o "Pueblo de Indios".
"El encomendero, su mayordomo y otros funcionarios españoles debieron habitar otros espacios de la quebrada, puesto que por Cédula Real se prohibía a los españoles, con excepción del cura, entrar o habitar en estos pueblos".
Bajo esta ley, los indígenas fueron organizados en municipios. Se elegían alcaldes y regidores indios. Ellos tenían la misión de mantener el orden social y político dentro de su reducto. Tales nombramientos recaían en los caciques que previamente era evangelizado por el sacerdote.
"Estos jefes indios podían imponer castigos a los pobladores de mal comportamiento".
De la misma manera, los jefes indios designaban los turnos para el trabajo al encomendero y recolectaban el tributo del pueblo.
De acuerdo a las estimaciones de Cora Moragas, los indígenas habían vivido en Tarapacá Viejo hasta 1717, fecha en que según los registros, se produjo una gran epidemia que diezmó a la población. Los sobrevivientes se trasladaron al costado norte de la quebrada, donde actualmente se sitúa el poblado de Tarapacá.
En 1578 existían diversos "pueblos de indios" en el Tenientazgo de Tarapacá. los más representativos eran San Lorenzo de Tarapacá, San Antonio de Mocha, Santa María de Huaviña, Santo Tomás de Camiña y San Andrés de Pica. En cada poblado se asume que debió existir  una iglesia no obstante sus rastros se perdieron luego de los sismos que azotaron a la región.
El historiador Oscar Bermúdez estima que la población indígena en al Provincia de Tarapacá durante la época de la Conquista ascendía a unos 6.000 a 8.000 habitantes.


Aportes y cambio de cultura


Desde 1548 los aportes de los conquistadores como el ganado, aves domésticas, artesanías de fierro, semillas, tecnología extractiva, arquitectura y liturgia europea, iniciaron un radical cambio en las estructuras sociales locales.
El arqueólogo Lautaro Núñez afirma que en este lapso cambió el uso de los suelos: del maíz al trigo, de la chicha al vino, algarrobales y chañares por frutales.
Los españoles fueron conquistadores primeros y colonizadores después. Tal como los Incas, ocuparon las tierras donde vivían los caudillos locales en Camiña, Tarapacá, Pica, Huatacondo y Quillagua.

- Los tamarugos fueron una de las especies que utilizaron los españoles para la construcción de sus casas solariegas, también como carbón para la cocina y en los primeros intentos de extraer plata y salitre.
- Todos los cultivos que mantenía el pueblo aymara en los oasis y quebradas de Tarapacá fueron cambiados paulatinamente por los terratenientes españoles. en vez de maíz, quínoa y los frutos de los chañares; los españoles impusieron árboles frutales y los viñedos. En la actualidad Pica y Matilla son conocidos por los limones, naranjas y productos de origen tropical como mangos.
- El poblado de La Tirana fue el centro de las primeras actividades  mineras de Tarapacá. Existen varias  litografías que muestra como refinaban plata a través de varios casilleros de madera de tamarugo.


Indios en la costa

Ya avanzada la Colonia, la presencia indígena en la costa era limitada.
Muchísimos de los changos siguieron haciendo su vida de forma independiente, navegando sin mayor compromiso con el sistema español..
Darwin, por ejemplo, en 1835 los menciona como tribus nómades que se desplazaban libremente por toda la costa del norte de Chile. Hay muchos otros viajeros que hacen alusión a ellos durante esta época.
En los valles y oasis vivían indios que se resistían  a cambiar. También había otros muy españolizados por la cohabitación junto a negros, españoles y criollos, conformando una sociedad cada vez más mezclada, plural y tarapaqueña, tan pujante que sus líderes pasaron de la agricultura y sus viñas, a la minería de la plata y a la fabricación de pólvora con el uso de las pampas de nitratos.


El legado español colonial


Antigua Iglesia de La Tirana

Capilla de gruesos muros de arenisca compacta, levantada probablemente durante 1765, comenzó a usarse en 1789 por españoles e indígenas. Durante esa época el sector se llamaba Pozo del Carmen. Posteriormente, y de acuerdo a su costumbre, los españoles  construyeron en torno a la capilla sus chozas de adobe y paja, dando nacimiento así al pueblo de La Tirana. La capilla fue destruida en 1868. Años más tarde se construyó una nueva iglesia que se conoce actualmente.

Iglesia de Tarapacá

Fue construida en 1730. Está compuesta por dos naves paralelas y una sólida torre campanario de gran altura. Posee una rica  ornamentación tallada en piedra, característica del estilo barroco americano desarrollado en las urbes hispánicas durante la Colonia.
La torre del campanario está en buen estado. La iglesia ha sufrido diversas alteraciones por acción del fuego y de movimientos sísmicos. Sufrió severos daños en el terremoto y 2005 y fue recosntruida a través de aportes de privados.

Iglesia de Matilla

de fines del siglo XVIII data la primitiva iglesia de Matilla. Esa primera construcción fue destruida por el terremoto de 1878. Sobre los cimientos de la antigua edificación se erigió la iglesia que existe hasta el día de hoy. El constructor español José Durán fue el encargado de levantar las tabiquerías de cañas de la parte frontal y los gruesos muros de roca y adobe de la zona. En el interior se encuentra el retablo en albañilería que se supone proviene de la iglesia original.
El sólido campanario corresponde al siglo XVIII y se levanta en forma separada del cuerpo de la iglesia como ocurre con varias iglesias coloniales de Tarapacá. 
Tiene capacidad para contener ocho campanas, Utilizaron para su construcción bloques de cal, tiza y bórax.

Iglesia de Pica

Entre 1880 u 1886 fue construida la actual Iglesia de San Andrés de Pica. Este templo reemplazó al anterior que fue destruido por un terremoto. Para su construcción usaron madera de la zona. Tiene una cubierta  de fierro galvanizado. La iglesia cuenta con tres naves divididas por columnas acanaladas. En su interior hay ingeniería religiosa colonial con figuras de tamaño casi naturales que representan la Ultima cena.

Lagar de Matilla
La plantación de viñedos en Pica y Matilla comenzó a fines del siglo XVI, En 1860 la producción de vino llegaba a las 15.000 botijas al año. Tras la cosecha  de la uva se procedía al pisado y prensado de la pulpa. El prensado se realizaba mediante el uso de la viga, grueso troncoo de algarrobo que, accionado por un cabrestrante efectuaba un movimiento de báscula. El que, a objeto de que mantuviera una temperatura uniforme, eran enterradas parcialmente. El destape de las primeras tinajas ocurría durante la fiesta de San Antonio, todos los 13  de junio.
Luego en 1870 la producción comenzó a disminuir debido a la escasez de agua y la destrucción de las plantaciones. En 1937 se efectuó la última vendimia en Matilla.

Iglesia de Isluga

Isluga está a 276 kilómetros al noreste de Iquique y a una altura de 3.780 metros sobre el nivel del mar. La iglesia data del siglo XVIII. El templo consta de una nave central y un campanario levantado en forma independiente. Ambas estructuras están rodeadas por un muro perimetral que está confeccionado con estructuras ornamentales  de piedra. El muro se prolonga  y envuelve la plaza lateral llamado "kancha".




Presencia española

Los colonos españoles en los valles del interior dejaron marcada su presencia en la provincia.
La arqueóloga Cora Moragas destaca la presencia de viviendas solariegas que se remontan a al época de la Colonia y de iglesias y campanarios construidos en la época de los primeros asentamientos hispanos, que permanecen levantados en la actualidad.
Ella realza la importancia de las iglesias de San Lorenzo de Tarapacá, y de San Antonio de Matilla, como también del antiguo convento de Tarapacá.
Además en Tarapacá residieron industriales mineros. Una constancia de ellos son los vestigios en donde se procesaban minerales como plata y cobre, una fábrica de pólvora.
"Todo ellos constituye la marca que dejó la explotación minera de Huantajaya en los valles interiores", explicó la investigadora.
Según la arqueóloga, existe una variada gama de vestigios que testimonia un pasado de interés notable. "Es impresionante constatar que ha existido tanta vida dentro de esta desértica  región. En los sectores más inverosímiles hay evidencias de antiguos pioneros y esforzados colonos que al establecerse en las tierras desérticas  de la provincia le transfirieron vida y legaron su labor como patrimonio".
Otra marca española se encuentra en los oasis de Pica y Matilla, especialmente en los lagares y todas las dependencias  relacionadas con al industria vitivinícola.
"Esos vestigios son un testimonio del auge de estas localidades durante los siglos pasados", asegura Moragas.


Canchones del Tamarugal

La Pampa del Tamarugal, a partir del siglo XVIII, fue poblada por pequeños grupos familiares dedicados a satisfacerla demanda de abastecimientos que requerían las oficinas salitreras. Entre las principales actividades radicaba la fabricación de carbón, la crianza de ovinos y caprinos y el cultivo de la tierra a través del particular sistemas de canchones.
Este consiste en la remoción de la costra salina de la superficie con el objeto de aprovechar la humedad procedente de la napa subterránea. 
Los principales cultivos realizados en los canchones eran la alfalfa, primordial para la alimentación de las llamas y mulas utilizadas como medio de transporte. También se plantaban algarrobos, cuya madera constituye un excelente combustible siendo su fruto un nutritivo forraje para el ganado.
Como consecuencia de estas antiguas labores, la Pampa del Tamarugal presenta pequeños grupos de viviendas ahora abandonadas. Estas fueron  construidas con adobes o con costrones salinos propios de la localidad.
En algunos casos, las viviendas conservan la techumbre armada con tortas de barro y paja sobre troncos de tamarugos atados con tiras de cueros. Hornos de barro y corrales complementaban las viviendas.

- Aún es posible apreciar los canchones en la Pampa del Tamarugal. En una vista aérea se ve los cambios en el terreno que realizaron los grupos familiares asentados en esta zona. 



Las aldeas españolas

Más allá de Pica, Matilla y Tarapacá, los españoles mantuvieron una presencia en distintas  aldeas, ya sea, en la costa o al interior de la Pampa del Tamarugal. Pisagua Viejo y los caseríos que aún se pueden ver en las inmediaciones de La Tirana y La Huayca son los ejemplos patentes del tesón español por desarrollar la provincia.

Pisagua Viejo

Los restos de Pisagua Viejo se sitúan a un par de kilómetros al norte del actual Pisagua. El poblado estuvo al lado sur de la desembocadura de la Quebrada de Tana.
Su actividad comenzó  el siglo XVII y siguió hasta comienzos del siglo XIX cuando la industria salitrera necesitó de un puerto con mejores muelles y aguas más profundas.
La aldea de Pisagua Viejo ejercía la función de controlar  el tráfico de embarque y desembarque de productos que se internaban a Potosí por la quebrada de Tana.
La arqueóloga Cora Moragas explica que es posible que los colonos hayan aprovechado el agua de vertientes cercanas del interior para pequeños cultivos. "Es probable  que la corona española, al igual que en otros sectores de la costa, haya instalado allí factorías de salar pescado y mariscos".


- La desembocadura de la Quebrada de Tana es el escenario donde se desarrolló el poblado español colonial de Pisagua Viejo.
- Pisagua Viejo aún conserva algunas edificaciones del siglo XVII. Corresponden a construcciones levantadas por españoles durante el desarrollo de la industria de la plata y el guano.

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