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Fiestas patronales en la Región de Tarapacá


Fiestas patronales


El mundo aymara está repleto de festividades comunitarias que mezclan la tradición originaria con las creencias religiosas cristianas. En el poblado precordillerano de Cariquima, distante a 200 kilómetros al este de Iquique, se desarrolla cada 24 de junio la fiesta patronal de San Juan, el Bautista.
La fe católica establece que el día de San Juan es el 24 de junio, pero en Cariquima lo celebran cinco meses después de esa fecha. Todo el pueblo respeta este extraño cambio de fecha. Sin embargo, nadie sabe cuándo ocurrió. Es una tradición que ha pasado por generaciones. 
Familias enteras viajan desde distintos puntos del país con el objetivo de estar en su tierra durante los días de fiesta.
La fiesta de San Andrés de Pica se desarrolla entre el 20 y 30 de noviembre. Esta celebración patronal es similar a las anteriores descritas. Sus características particulares radican en que se baila el cachimbo piqueño, una variante de esta danza nortina.
Matilla celebra, cada 13 de junio, a San Antonio de Padua. La comunidad saca en andas al santo luego de una semana de actividades y oficios religiosos. Los acompaña una banda de bronce, alertados por los petardos que revientan las personas de mayor edad en el poblado.
En Iquique la fiesta religiosa más llamativa es la de San Pedro, patrono de los pescadores. Cada 29 de junio los pescadores artesanales salen en sus embarcaciones para pasear la imagen del santo por la bahía de Cavancha. Parte de las celebraciones incluyen bailes de la agrupación "Los Morenos de Cavancha" que cada año danzan por las calles de la Península.

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El mutualismo y mancomunales

El mutualismo fue la principal forma de organización laboral que tuvieron los artesanos a fines del siglo XIX y principios del XX. En 1880 existían 39 de estas instituciones en todo Chile. Su objetivo era el mejoramiento material e intelectual del obrero sobre la base de la ayuda mutua.

Los integrantes de la directiva se preocupaban de la recreación y la formación de pequeñas bibliotecas. También trabajaban en torno a la previsión, la vivienda y el ahorro de sus afiliados. La principal diferencia de una mutual con el sindicato o cooperativa es que se interesan en la situación del obrero sin referirla a su relación con el patrón o con el Estado. Bajo esa perspectiva no se relacionaba con luchas reivindicatorias o enfrentamientos con las figuras de poder.

En tanto que las mancomunales fueron las organizaciones populares más significativas de la primera década del siglo XX. Nacieron y se consolidaron en las minas y puertos nortinos a comienzos de 1900.

Los objetivos en sus inicios no s…

Himno de Iquique

Canciones para la ciudad
El primer himno a Iquique fue compuesto por Baldomero Castro y utilizó el seudónimo de Justo Miralles.
Mario Bahamonde en su libro "Guía de la Producción Intelectual Nortina" indica que Baldomero Castro "compuso el himno en Pisagua en 1889 y está destinado a glorificar la epopeya de Iquique. Se cantó en todas las escuelas de Chile entre 1890 y 1897".
El segundo himno fue creado en 1936 por Roberto López Meneses, "Canto lírico a Iquique". En él enfatizaban las cualidades humanas de los iquiqueños, denominando a la ciudad "pueblo singular".
El tercer himno pertenece a Julio García y se cantó en la década de los 40 y los 50. La letra versa sobre el desierto, el mar, las gestas militares y deportivas.
El músico boliviano Gilberto Rojas, es el autor del vals de Iquique. Nació en Oruro el 10 de marzo de 1916 y falleció el 21 de marzo de 1983, a los 67 años.
La letra del vals se refiere a las bondades del puerto y señala el gran amor…

Casa del Deportista de Iquique

Alrededor de 18 años debió esperar la comunidad para contar con un recinto que acogiera los grandes espectáculos deportivos, frecuentes en las décadas del 50 y 60.


La Casa del Deportista "Guillermo Valenzuela Koster", enclavada en un comienzo en calle Tarapacá entre Barros Arana y Vivar.

El coliseo de cemento y emociones, diseñado por el arquitecto Mario Bravo, costó mucho sudor y demasiadas lágrimas a los dirigentes de antaño.

Lo básico fue adquirir los terrenos. El alcalde Pedro Munga los vendió al Consejo Local de Deportes, presidido por el doctor Juan Lombardi, en un lejano 13 de diciembre de 1949. La compra se concretó en 150 mil pesos y el sitio correspondía a el ex Mercado.

Los dirigentes de esa época acordaron que el recinto sería para el Consejo y se destinaría a las disciplinas del boxeo, básquetbol, vóleibol y tenis de mesa.

El martes 5 de septiembre de 1950 el arquitecto Mario Bravo dio a conocer el diseño estructural, precisando que el Estadio tendría una capac…