Ir al contenido principal

Primeros habitantes: en busca del agua

Conseguir agua en una zona completamente árida fue una verdadera epopeya para los primeros habitantes del litoral de la Provincia de Iquique. Debido a ello el desarrollo se ve asociado a las aguadas y vertientes, que cobran un papel fundamental en el desarrollo de la vida a lo largo del litoral.

Según el arqueólogo Lautaro Núñez, el agua se podía obtener, al igual que hoy, gracias a la neblina o camanchaca que se levanta desde el mar y es empujada por los vientos contra los cerros altos de la Cordillera de la Costa. En las partes altas, esta neblina se condensa al chocar y gotea, formando hilillos de agua entre rocas o una superficie relativamente impermeable. De esta forma se apoza en cuencas naturales, dando origen a las aguadas ubicadas en los cerros. Sin embargo, a veces la roca está fisurada y el agua escurre bajo tierra hasta los faldeos del mismo cerro y aflora en fallas geológicas.

También se podía conseguir agua gracias a napas subterráneas presentes en los sedimentos del borde occidental de la Pampa del Tamarugal. Estas aguas provienen a su vez de precipitaciones infiltradas en las partes altas de la Cordillera de Los Andes. El agua pasa bajo el desierto y aparecen como vertiente en la costa.

Cualquiera sea el caso, los primitivos tuvieron que caminar largas distancias en busca del agua. Desde tiempos inmemoriales utilizaron cuero de lobos marinos y los estómagos de estos animales como cantimploras o depósitos que eran llevados en las espaldas.

Los antecedentes expuestos coinciden con la ubicación de las aguadas de neblinas y los sitios arqueológicos. Entre la zona costera de Pisagua y Taltal se han reconocido más de 80 vertientes, en cada una de las cuales hay vestigios de uno o más asentamientos humanos.

Popular Posts

El mutualismo y mancomunales

El mutualismo fue la principal forma de organización laboral que tuvieron los artesanos a fines del siglo XIX y principios del XX. En 1880 existían 39 de estas instituciones en todo Chile. Su objetivo era el mejoramiento material e intelectual del obrero sobre la base de la ayuda mutua.

Los integrantes de la directiva se preocupaban de la recreación y la formación de pequeñas bibliotecas. También trabajaban en torno a la previsión, la vivienda y el ahorro de sus afiliados. La principal diferencia de una mutual con el sindicato o cooperativa es que se interesan en la situación del obrero sin referirla a su relación con el patrón o con el Estado. Bajo esa perspectiva no se relacionaba con luchas reivindicatorias o enfrentamientos con las figuras de poder.

En tanto que las mancomunales fueron las organizaciones populares más significativas de la primera década del siglo XX. Nacieron y se consolidaron en las minas y puertos nortinos a comienzos de 1900.

Los objetivos en sus inicios no s…

Himno de Iquique

Canciones para la ciudad
El primer himno a Iquique fue compuesto por Baldomero Castro y utilizó el seudónimo de Justo Miralles.
Mario Bahamonde en su libro "Guía de la Producción Intelectual Nortina" indica que Baldomero Castro "compuso el himno en Pisagua en 1889 y está destinado a glorificar la epopeya de Iquique. Se cantó en todas las escuelas de Chile entre 1890 y 1897".
El segundo himno fue creado en 1936 por Roberto López Meneses, "Canto lírico a Iquique". En él enfatizaban las cualidades humanas de los iquiqueños, denominando a la ciudad "pueblo singular".
El tercer himno pertenece a Julio García y se cantó en la década de los 40 y los 50. La letra versa sobre el desierto, el mar, las gestas militares y deportivas.
El músico boliviano Gilberto Rojas, es el autor del vals de Iquique. Nació en Oruro el 10 de marzo de 1916 y falleció el 21 de marzo de 1983, a los 67 años.
La letra del vals se refiere a las bondades del puerto y señala el gran amor…

Casa del Deportista de Iquique

Alrededor de 18 años debió esperar la comunidad para contar con un recinto que acogiera los grandes espectáculos deportivos, frecuentes en las décadas del 50 y 60.


La Casa del Deportista "Guillermo Valenzuela Koster", enclavada en un comienzo en calle Tarapacá entre Barros Arana y Vivar.

El coliseo de cemento y emociones, diseñado por el arquitecto Mario Bravo, costó mucho sudor y demasiadas lágrimas a los dirigentes de antaño.

Lo básico fue adquirir los terrenos. El alcalde Pedro Munga los vendió al Consejo Local de Deportes, presidido por el doctor Juan Lombardi, en un lejano 13 de diciembre de 1949. La compra se concretó en 150 mil pesos y el sitio correspondía a el ex Mercado.

Los dirigentes de esa época acordaron que el recinto sería para el Consejo y se destinaría a las disciplinas del boxeo, básquetbol, vóleibol y tenis de mesa.

El martes 5 de septiembre de 1950 el arquitecto Mario Bravo dio a conocer el diseño estructural, precisando que el Estadio tendría una capac…