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Los años dorados del fútbol amateur en Iquique

La época más gloriosa del fútbol amateur iquiqueño ocurrió entre 1935 y 1945. Durante esa época la selección local destacó en varios torneos y en varias ocasiones derrotó elencos que eran considerados profesionales.

Esta transformación ocurrió en el Iquique de las calles de tierra y las veredas de madera. En esa época era común ver deportistas iquiqueños destacados en distintas disciplinas repartidos por todo el país.

La prensa nacional dedicada al tema le daba páginas enteras al deporte iquiqueño y sus figuras. Dentro de ese auge, el fútbol ocupaba un sitial de honor. En la década del cuarenta y en cada oficina salitrera había una cancha de tierra en las que los esforzados trabajadores aprovechaban sus escasos momentos libres bajo el inclemente sol pampino.

Una de esas oficinas, San Enrique, representó a Iquique en un campeonato nacional de fútbol amateur. En 1935 este plantel desarrolló una campaña impecable en el campeonato nacional amateur, doblegando sin mayores complicaciones a O"Higgins de Chillán, Osorno Atlético, San Lorenzo de Coquimbo, Eleuterio Ramírez de Temuco y a Universitarios de Santiago en la final, con dos goles de Sanhueza y uno de Manuel Arancibia, quien finalmente resultaría goleador del certamen y contratado por Colo-Colo. Los diarios nacionales de la época decían que era una falta de respeto mandar a una oficina salitrera el campeonato nacional, "pero resulta que esa oficina salitrera no sólo fue campeona de Chile sino que además ganó invicta", sostiene el dirigente deportivo Arsenio Lozano.

Dos años más tarde de la "Hazaña de San Enrique", Iquique resultaría campeón de una de las ocho zonas en que se dividió al país para realizar el torneo de fútbol amateur. En los hoy conocidos como "play offs", la oncena local se impuso a Ovalle, Santiago y Talcahuano, para obtener el título nacional y la copa Ciudad de Montevideo.

Sin embargo, lo mejor estaría por venir, por cuanto no conforme con adjudicarse el primer lugar en el campeonato, disputó un encuentro con el campeón del fútbol profesional, Colo-Colo, para definir a quien sería el Campeón Absoluto de Chile. Zuzulich, Salfate, Cuevas, Cisternas, Barrera, Aguilar, López, Morales, Alacchi, Torrico y Leiva fueron los artífices de lo que a la postre sería una de las más grandes glorias del deporte iquiqueño. Era primera vez que un equipo amateur arrasaba con todos los equipos que se le pusieran en frente, aún cuando fueran profesionales.

Los años siguientes la escuadra iquiqueña no lograría actuaciones memorables y se vería desplazada por la oficina Pedro de Valdivia en varios torneos, hasta que llegó 1943 y se conformó la que muchos consideran la mejor selección de Iquique, que nuevamente ganó el título nacional y se quedó con el "Absoluto" tras derrotar a Unión Española, el campeón profesional, con una dupleta de Oscar Soto.

Los once hombres que alcanzaron la cima fueron Sola, Torres, Gallardo, Wood, Barreda, Torrico, Morales, Acuña, Miranda, Ramos y Pérez. "Nunca más se volvió a jugar el Campeonato Absoluto, para que el campeón profesional no fuera humillado. Desde ahí hubo un divorcio entre el fútbol amateur y el fútbol profesional, e Iquique fue causante de ese divorcio", asegura Lozano.




La mejor época


Para el sociólogo y estudioso del deporte iquiqueño, Bernardo Guerrero, la selección de fútbol amateur que existió durante los años cuarenta fue la mejor que ha tenido Iquique.

 "Sin exagerar, la revista Estadio se nutría del deporte iquiqueño y el deporte iquiqueño, a su vez, se nutría de la revista Estadio. No había revista Estadio en la que no apareciera un iquiqueño", agrega. Otra de las recordadas temporadas de la selección de Iquique fue la de 1955, cuando se adjudicó el título ante una persistente lluvia en el Estadio El Bajo, de Temuco. De los once hombres iquiqueños, hubo uno que "rugió" muy fuerte en la cancha, a tal punto que luego de esos 90 minutos quedó bautizado como "El León del Bajo", el lateral Oscar Benimellis, quien aún recuerda el ambiente vivido en la época.

Bernardo Guerrero asegura que hay dos hitos que fueron gravitantes en la caída del fútbol amateur. "Por un lado, después del Golpe de Estado de 1973, donde se prohiben todas las asociaciones y los clubes. Luego, y aunque hay mucha gente que no comparte esto, el nacimiento de Deportes Iquique perjudica el desarrollo fútbol amateur y tenemos hoy día un Deportes Iquique que no es ni profesional ni amateur". El sociólogo sostiene que durante todo el período de éxito y glorias deportivas, existía una ética y mística de un modelo amateur de hacer deporte que se quedó, pese a la profesionalización de la actividad. Guerrero tiene una visión más bien pesimista del futuro del deporte, "a menos que hubiera una reingeniería, partiendo por las políticas públicas, entendiendo que el deporte no es ir detrás de una pelota, sino crear instituciones que vayan más allá de lo netamente deportivo".



Lo ve muy lejano, pero por lo menos tiene la satisfacción de saber que hubo un momento en la historia, en que el deporte iquiqueño se hizo conocido en todas partes y alguien sabiamente acuñó la frase que quedaría inmortalizada, "Iquique, Tierra de Campeones".

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