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La Armada Chilena al comenzar la Guerra del Pacífico


Resultaba evidente que en sus inicios la contienda se iba a localizar en el mar, pues el dominio marítimo era fundamental para garantizar el éxito de las operaciones terrestres de los contrincantes, incluyendo comunicaciones, desplazamiento de tropas, desembarcos y aprovisionamiento a lo largo de las extensas costas del Pacífico Sur. No se requería ser estratega para entender que aquel país que asegurara el dominio del mar sería el que ganaría el conflicto. La primera fase de lo que pasaría a denominarse la Guerra del Pacífico iba a ser marítima.
Al estallar la guerra, la armada de Chile, a diferencia del ejército, si se encontraba debidamente acondicionada. Contaba con una fuerza naval respetable, aún para estándares europeos, organizada sobre la base de los parámetros de la Real Marina Británica y era, al momento de estallar el conflicto, quizás la mejor de América Latina después de la del Brasil.
El corazón de la escuadra lo constituían dos modernos acorazados gemelos con diseño de casamata central: El Almirante Cochrane y el Almirante Blanco Encalada, ambos, diseñados por Sir Eduardo Reed y construidos en los astilleros Earle Ship Building Company de Yorkshire (3). Cada uno tenía un desplazamiento de 3,560 toneladas, una eslora de 210 pies y 46 pies de manga; una potencia de 4,300 caballos de fuerza y un blindaje de nueve pulgadas. Alcanzaban una velocidad de 12.75 nudos y poseían cada cual seis cañones de 9 pulgadas, cuatro de 4.7 pulgadas, cuatro de 2.2 pulgadas, un cañón de 20 libras, uno de 7 libras, cuatro de una libra, tres ametralladoras Norfendelt y cuatro tubos lanzatorpedos de 14 pulgadas. Asimismo estaban provistos de un espolón de 8 pies. El primero, bautizado inicialmente como Valparaíso, ingresó al servicio de la flota chilena el 24 de enero de 1876. El Cochrane por su parte, llegó a Chile en diciembre de 1874 pero retornó a Gran Bretaña a terminar su alistamiento en enero de 1877.
La escuadra contaba además con una cañonera relativamente nueva, la Magallanes, construida en los astilleros británicos Raenhill & Company y en servicio desde 1874. Tenía un desplazamiento de 950 toneladas, 200 pies de eslora y 27 de manga, 1,040 caballos de fuerza y un andar de 11 nudos. Su armamento consistía en un cañón de 7 pulgadas, un cañón de 64 libras y dos cañones de 4 pulgadas (4).
Chile disponía también de tres cruceros desprotegidos. El primero de ellos era el Abtao, de la clase Super Alabama, construido originalmente en 1864 en astilleros escoceses para los confederados norteamericanos durante la guerra civil, desplazaba 1,600 toneladas, con 211 pies de eslora y 32 de manga; tenía refuerzo de acero en el casco y estaba armado con un cañón de 5.8 pulgadas y cuatro cañones de 4.7 pulgadas. Su potencia era de 800 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad de 10 nudos (5). Los otros dos cruceros pertenecían a la clase Alabama, el O’Higgins y la Chacabuco, construidos en 1866 en los astilleros Ravenhill de Londres, Gran Bretaña. Cada uno desplazaba 1,101 toneladas, tenía 1,200 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad máxima de 12.5 nudos. Su armamento consistía en tres cañones de 115 libras, dos de 70 libras, cuatro de 40 libras y cuatro ametralladoras Hochtkiss (6 y 7).
La armada chilena asimismo mantenía operativas dos antiguas naves de madera: la corbeta Esmeralda, construida en Northfleet, Gran Bretaña, en 1854, la cual desplazaba 854 toneladas, con 130 pies de eslora y 32 de manga; alcanzaba una velocidad de 8 nudos propulsada por dos máquinas de condensación horizontales con cuatro calderas a carbón, con un total de 200 caballos de fuerza. Su casco estaba protegido con láminas de cobre y poseía dieciséis cañones de 32 libras de 6.5 pies de largo, cuatro cañones de 32 libras de 9.5 pies de largo y dos cañones de 12 libras (8); y la goleta Covadonga, ex nave de la armada española, construida en El Ferrol en 1858. Protegida con casco de fierro, desplazaba 412 toneladas, tenía una potencia de 140 caballos de fuerza y un andar de 7 nudos. Estaba provista de dos cañones de 70 libras, tres cañones de 40 libras y dos cañones de 9 libras (9).
La escuadra chilena poseía diversas lanchas torpederas, casi todas construidas en los astilleros Yarrow Poplar de Gran Bretaña entre 1879 y 1881. Las naves variaban en su diseño, el que iba desde pequeñas unidades de 5 toneladas hasta sofisticadas embarcaciones de 35 toneladas de desplazamiento. Las más pesadas, pertenecientes a la clase Thornycroft, poseían una estructura de acero con cinco cámaras de agua, proa de ariete y dos chimeneas, una a cada banda de la embarcación y contaban con un motor de 400 caballos de fuerza que les permitía alcanzar una velocidad de 18 nudos. Estaban armadas con una ametralladora Hotchkiss, un pequeño cañón y tres torpedos de la clase McEvoy ubicados, dos en los costados de los botalones, y uno suspendido en la popa. Las torpederas habían sido bautizadas como Janaqueo, Colo Colo, Tucapel, Fresia, Tegualda, Recumilla, Glaura, Guale, Vedette y Quidora.
La marina chilena contaba con varios transportes propios o alquilados de navieras privadas, entre los que debe mencionarse al Loa (1873-1,675 toneladas); Lamar (1870-1,400 toneladas); Copiapó (1870-1,337 toneladas), Amazonas (1874-2,019 toneladas) Matías Cousiño (1,859-923 toneladas), Itata (1873-2,232 toneladas), Tolten (1872-317 toneladas), Valdivia (1865-900 tons), Chile (1863-1,672 toneladas), Carlos Roberto 1872-643 toneladas) y el Rimac (1872-1,805 toneladas). El Loa, el Rimac, el Copiapó, el Amazonas, el Valdivia y el Carlos Roberto, estaban artilllados con cañones y ametralladoras (10).
Los oficiales de la escuadra eran de primer nivel. Al declararse la guerra, el mando de las naves estaba a cargo de los siguientes oficiales: Blanco Encalada, capitán de navío Juan López; Cochrane, capitán de navío Enrique Simpson; Esmeralda, capitán de fragata Manuel Thomson; O’Higgins, capitán de fragata Jorge Montt; Chacabuco, capitán de fragata Oscar Viel; Magallanes, capitán de fragata Juan José Latorre; Covadonga capitán de Fragata, Arturo Prat. El comando de las naves cambiaría rápidamente en las primeras semanas del conflicto. La marinería por su parte, que sumaba 1,800 hombres, estaba muy bien entrenada y sus unidades se encontraban armadas con el fusil Kropatschek modelo 1877 de tiro rápido.
La flota estaba comandada por el contralmirante Juan Williams, quién se distinguió durante la guerra contra España de 1865-66. Como aquel, era notable la profusión de oficiales de ancestros británicos, tales como Condell, Rogers, Simpson, Thomson y el comandante Lynch, este ˙último inclusive, adscrito en su juventud a la Real Marina Británica y como tal veterano de la segunda guerra del opio entre China y Gran Bretaña.
La marina chilena, con trece barcos de guerra, incluyendo a las escampavías, desplazaba alrededor de 13,000 toneladas, mientras que los barcos de guerra peruanos, siete en total, alcanzaban las 9,500 toneladas. La diferencia se acentuaba aún más si se incluía en el tonelaje total a los transportes, pues los chilenos superaban las 20,000 toneladas, contra unas 7,000 toneladas de las naves auxiliares peruanas. En lo referente a artillería, la escuadra chilena poseía un total de 114 cañones mientras que la marina peruana disponía de unos 65 cañones. La escuadra chilena pues aventajaba a la peruana en modernidad, cantidad, desplazamiento, blindaje, poder de artillería, y número de transportes. Los peruanos sin embargo suplían esta desventaja con oficiales navales muy capaces y preparados, aunque los marineros y grumetes fueran en su mayoría novatos y los artilleros carecieran de práctica en ejercicios de fuego real (17).




La Escuadra Nacional


  • -Blindados "Cochrane" y "Blanco": 5 años en servicio; andar de 9,5 nudos; armamento de 6 cañones de 250 lbs (9"), 1 cañón de 4.7 ", 1 de 9 libras y 1 cañón de 7 libras ; 300 hombres de tripulación.
  • -Corbetas "O'Higgins" y "Chacabuco": 15 años en servicio; casco de madera, andar de 6,5 nudos; armamento de tres cañones de 115 lbs ( 7"), dos de 70 lbs y cuatro de 40 lbs; dotación de 160 hombres.
  • -Corbeta "Esmeralda": 25 años en servicio; casco de madera; andar de 3 nudos; 12 cañones de 40 lbs., 199 hombres de tripulación.
  • -Corbeta "Abtao": 15 años en servicio; casco de madera y fierro, andar de 6 nudos; 3
  • cañones de 150 lbs. y 4 de 40 lbs.
  • -Cañonera "Magallanes": 5 años en servicio, 1 cañón de 115 lbs. (7"), 1 de 64 lbs. y 2 de 20 lbs (4"); andar de 11 nudos; lista para iniciar operaciones.
  • -Cañonera "Covadonga": 21 años de servicio; casco de fierro; andar de 7 nudos, 2 cañones de 70 lbs. y 2 de 9 lbs.



Características

 
Eran naves bastante heterogéneas, de andares, edades y armamento diferentes y cuyo poder estaba fundamentalmente basado en los blindados y la cañonera "Magallanes".
De acuerdo a versiones de estrategas de la época la oficialidad y tripulaciones chilenas estaban mejor preparadas que las peruanas, con honrosas excepciones. Una de ellas era el grupo de hombres que tripulaba el monitor Huáscar.
La ubicación del teatro de operaciones marítimo estaba enorme distancia de la base de la Escuadra chilena en Valparaíso, lo que significó una considerable limitación logística.
La Armada enemiga, en cambio, aunque con base principal en El Callao, disponía de un apoyo más efectivo a sus operaciones en las bases secundarias de Arica, Ilo e Islay.

Al inicio de la guerra, la Escuadra peruana estaba prácticamente desmantelada en El Callao. Las calderas de la "Independencia" estaban en tierra y el "Huáscar" se encontraba desartillado.
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