Una colección imprescindible para la vida hoy.

Ellos aman su ciudad. Tocopilla tiene un atractivo mágico, existe porque, sola y a pesar de todo, quiere existir.
- Alejandro Jodorowsky, sobre Tocopilla.
Quienes ganan dinero piensan, creen, que el dinero es el fruto de explotar la tierra y al ser humano. En el norte de Chile se escarba el terreno, se le exprime, se usufructúa de él, pero no se siembra nada. Junto con obtener dólares el país obtiene más y más desiertos, peor y peor salud, sufrimientos psicológicos, ansiedad, feroz crecimiento urbano donde se pasean ciudadanos sin saber a dónde van, ni por qué viven. Destrozar la tierra con las minas, talar bosques, infectar el medioambiente, despreciar a quien trabaja por ganarse el pan diario, vivir especulando, mintiendo… vaya vida.
Sí, hay dolor e indignación, y también el deseo de una esperanza. El dolor está ahí. La esperanza habla de un futuro difícil. Tocopilla es para mí, un lugar sagrado. Viví ahí hasta los nueve años. Mi padre, un día, bruscamente me dijo: ‘mañana nos vamos a la capital’. Me sentí como un espejo al que partieran en mil pedazos. De un día para otro me convertí en un animalito sin territorio. Mis raíces eran esos altos montes, ese océano límpido, esas casas tan bonitas y humildes. Crecí, recorrí el mundo, siendo libre, pero en el inconsciente conservando a Tocopilla como una raíz preciosa. Regresar a mi pueblo 75 años después fue una experiencia que abrió las puertas a la expresión de mi dolor infantil, mi pérdida brutal de territorio. Me di cuenta de que Tocopilla era una parte de mí mismo. Comprendí que sus problemas me duelen en el alma.